BIOGRAFIA
DE AUTOR
HENRIK IBSEN
Su padre, un próspero comerciante, se arruina cuando Henrik
cuenta ocho años de edad y deben trasladarse a una granja en
Gjerpen, única propiedad que logra salvar de la quiebra. Allí
el pequeño Henrik
deberá recorrer 5 kilómetros para asistir a la escuela
y se convierte en un niño introvertido y solitario.
En
1842 regresan a Skien y Hensik,
con 14 años ingresa en un colegio religioso, permanecerá
en él hasta los 16 años, cuando las necesidades económicas
le obligan a desplazarse a la pequeña ciudad de Grimstad para
trabajar durante seis años como aprendiz de farmacia. Durante
su estancia en Grimstad apenas se relaciona, acentuándose su
carácter introvertido. Termina los estudios de secundaria y comienza
estudios de medicina (que nunca terminará), se interesa por la
literatura y escribe sus primeros poemas y obras dramáticas.
De esta época son los poemas Resignación y En otoño
y los dramas (de carácter romántico) Catilina y La tumba
del guerrero (o El túmulo del héroe).
En
1850 se traslada a Cristianía, donde, después de intentar
retomar los estudios, a pesar de llevar una existencia de penurias económicas
decide vivir de sus obras. Publica Catilina bajo el seudónimo
de “Brynjolf Bjarme” que es mal acogida por la crítica y no consigue
que sea representada. Colabora con el periódico de la Sociedad
de Estudiantes Samfundsbladet y con la revista satírica de literatura
y política Andhrimner. El 26 de septiembre de 1851 se representa
por primera vez una de sus obras, La tumba del guerrero, en el Cristianía
Theater.
En
1852 consigue el trabajo de ayudante de dirección en el recientemente
establecido Det norske Theater de Bergen, con el compromiso de estrenar
una de sus obras al año. Estrena cuatro obras: La noche de San
Juan (1853), una nueva versión de La tumba del guerrero (1854),
La señora Inger de Ostraad (1855) y La fiesta en Solhaug (1856).
En Bergen conoce a Susannah Thoresen, la hija de un clérigo,
con la que contraerá matrimonio el 18 de junio de 1858. En 1857
realiza viajes de estudios a Dresden y Copenhague.
En
septiembre de 1857 regresa a Cristianía para hacerse cargo de
la dirección artística del Cristianía Norske Theater
hasta su quiebra en 1862. En 1858 estrena: Los vikingos de Helgeland
. Ese mismo año nace su hijo Sigurd y en años siguientes
publica sus poemas Paa Viddeme (En las planicies) y I billedgalleriet
(En la galería de arte) y escribe el drama La comedia del amor.
A la quiebra del teatro le siguen meses de penuria económica;
solicita a la Universidad una beca para viaje de estudios, le es concedida
y viaja al oeste de Noruega recopilando datos sobre sus expresiones
folclóricas. Escribe y publica el drama Los pretendientes de
la corona (1863. Según tema concebido en 1858).
En
1864 abandona Noruega y se dirige a Roma donde un año después
se reunirá con su familia. Ibsen
consideró no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía
e inició un exilio voluntario de 27 años. En Roma residirá
4 años.
En
1868 se traslada a Alemania donde residirá primero en Dresde
(1868-75) y más tarde en Munich (1875-78). Ibsen
es ya un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se
representan en diversos países de Europa. En 1869 viaja a Egipto
invitado como representante noruego a la inauguración del Canal
de Suez. En 1873 es elegido miembro del jurado de arte internacional
en la Exposición Universal de Viena. En 1878 vuelve a Roma, esta
vez para residir durante siete años. Es en todo este tiempo de
exilio voluntario cuando escribe su principal obra dramática,
sus dramas realistas y simbolistas.
En 1891, a los 63 años de edad, regresa definitivamente a Noruega
y en 1895 fija su residencia en Cristianía. En 1898 Cristianía,
Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas) celebran solemnemente
el setenta aniversario de Ibsen.
Sigue escribiendo, de esta época es su drama Juan Gabriel Borkman
(1896) entre otras. En 1900 sufre un primer ataque de apoplejía
al que le sucederán otros y que irán minando su salud
hasta dejarlo postrado en cama totalmente paralítico, el 23 de
mayo de 1906 muriera a los 78 años de edad.
La
obra dramática de Henrik
Ibsen puede dividirse en tres etapas. Una primera etapa romántica
que recoge la tradición y el folclore noruego. En estas obras
retrata lo que él consideraba defectos del carácter noruego.
Obras significativas de éste periodo son:
Brand
(1866). Simbólicamente retrata la falta de solidaridad escandinava
frente a la invasión prusiana de Dinamarca; su protagonista el
sacerdote Brand sacrifica a su mujer y a su hijo por mantener sus principios.
Peer
Gynt (1868). Mediante su protagonista Peer, un soñador inconsecuente
sin fuertes convicciones que deja todo a cargo de su fantasía,
caricaturiza el genio noruego.
Una
segunda etapa sería la que se ha llamado realismo socio-crítico.
En esta segunda etapa Ibsen
se interesa por los problemas sociales de su tiempo y los convierte
en tema de debate. Los estrenos de sus obras se convirtieron en grandes
polémicas cuando no en grandes escándalos. Ibsen
en estas obras cuestiona los fundamentos de la sociedad burguesa. De
esta etapa son sus obras:
Casa
de muñecas (1879). Desde sus primeros estrenos el 21 de diciembre
de 1879 en el Teatro Real de Copenhague y el 20 de enero de 1880 en
el Teatro Nacional de Cristianía, Nora, su protagonista, y su
portazo final, se convirtieron en bandera del feminismo y su autor en
abanderado. Ibsen
plantea en esta obra, con el matrimonio Helmer, la relación entre
sexos. Según sus propias palabras:
“Existen
dos códigos de moral, dos conciencias diferentes, una del hombre
y otra de la mujer. Y a la mujer se la juzga según el código
de los hombres. [...] Una mujer no puede ser auténticamente ella
en la sociedad actual, una sociedad exclusivamente masculina, con leyes
exclusivamente masculinas, con jueces y fiscales que la juzgan desde
el punto de vista masculino.” —(Notas para la tragedia actual. Ibsen.)
Casa
de muñecas se estrenó en gran parte de los países
de Europa generando una enorme polémica, siendo inevitable posicionarse
a favor o en contra de su protagonista Nora, su portazo final fue motivo
de escándalo (Ibsen
cambió este final para su estreno en Alemania), sectores opinaron
que era un ataque a los fundamentos de la familia.
Espectros
(1881). Su protagonista la señora Alving, siguiendo el consejo
del pastor Manders, vive junto a su marido simulando ser feliz, siguiéndole
en sus vicios e intentando ocultarlos, preservando la imagen respetable
que la sociedad mantiene sobre él. Estrenada en Berlín
fue prohibida el día de su estreno, fue igualmente prohibida
durante quince años en Noruega al considerarla disolvente y revolucionaria.
Un
enemigo del pueblo (1882). Quizá esta obra surja como contestación
a los ataques que Ibsen
sufrió por su obra Espectros. Es el drama de un hombre de convicciones
frente al pragmatismo de la sociedad. Su protagonista, el Doctor Stockmann,
denuncia que las aguas del balneario, principal fuente de ingresos del
pueblo, están corrompidas y son un peligro para la salud. Las
fuerzas sociales del pueblo tratan de ocultarlo y queda sólo
en su denuncia. En un momento dado el Doctor Stockmann se expresa así:
“He descubierto que las raices de nuestra vida moral están completamente
podridas, que la base de nuestra sociedad está corrompida por
la mentira.” Y cuando al fin queda solo y debe abandonar el pueblo con
su familia la obra termina con su juicio, tal vez el sentimiento de
Ibsen
después del estreno de Espectros: “El hombre más fuerte
del mundo es el que está más solo”
El
pato silvestre (1884). En esta obra aun siendo realista da un paso
hacia la tercera etapa del autor, el simbolismo. Este drama, aparentemente,
ya no sería social sino intimo, en el que nos habla sobre si
es posible al hombre regenerarse; pero extendiendo el simbolismo, ese
pato silvestre herido que se aferra al fango del fondo del lago para
morir, bien podría ser una sociedad que se niega a oír
la verdad, que sería su salvación, y se aferra a su mentira.
Su personaje el Dr. Redling dirá a modo de conclusión:
“La vida podría ser bastante agradable si no llamasen a la puerta
esos acreedores reclamando el cumplimiento de los ideales a pobres hombres
como nosotros.”
La
tercera etapa de Ibsen
es la simbolista, en esta etapa predomina un sentido metafórico.
Son obras significativas de esta etapa: La dama del mar (1888), Hedda
Gabler (1890) y El maestro constructor (1892)
Uno
de los máximos defensores del teatro de Ibsen
sería el premio Nobel Bernard Shaw . De su teatro diría
que es el máximo representante de “la obra bien hecha”, refiriéndose
a la obra bien construida, donde personajes y trama son verosímiles,
perfectamente creíbles, por lo que al espectador le es fácil
identificarse con ellos.
El
teatro de Ibsen
influyó en otros autores de su tiempo, en los entonces jóvenes
Strindberg y Chejov. El teatro del siglo XX es su deudor y aun hoy sus
obras no han perdido vigencia siendo muy representadas en todo occidente.
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